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Cómo hacer un vapor facial casero en casa sin quemarte la piel

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Vapor. Suena como un truco de spa, pero los antiguos griegos y romanos crearon regímenes de baño completos en torno a él. Creían que la niebla caliente fomentaba la desintoxicación, mantenía la piel hidratada y mantenía la flexibilidad. Ya no necesitas construir un sudatorio romano en tu patio trasero. Puedes ir a un spa o, sinceramente, puedes hacerlo simplemente en la encimera de tu cocina.

Muchos esteticistas prefieren las limpiezas con vapor para preparar la piel para una mascarilla facial. La niebla caliente sobrecalienta la superficie y provoca que los vasos sanguíneos se dilaten. Ese torrente de sangre te da un brillo rosado y de aspecto saludable. Tu cara sudará mucho mientras tu cuerpo intenta enfriarse, pero al igual que estar sentado en una sauna, ese sudor intenso puede hacerte sentir bastante bien.

¿Quién debería evitar ponerse vapor en la cara?

Así como no deberías sentarte en una sauna para siempre, tampoco querrás excederte con el vapor. Demasiado vapor caliente reseca la piel. Eso es todo lo contrario de lo que cualquiera quiere de un tratamiento de belleza.

Si tienes piel sensible, limita el vapor facial a una vez al mes. Si tienes eccema, no debes vaporizar en absoluto. Las personas con rosácea también deberían mantenerse alejadas. Los vasos sanguíneos dilatados causados ​​por el vapor pueden empeorar la afección.

La ciencia no respalda firmemente los beneficios del vapor facial, por lo que la elección es subjetiva. Si confías en tu esteticista y el vapor te hace sentir y lucir mejor, adelante, date el gusto.

El método casero del vapor facial

¿Qué pasa si te gustan los resultados pero odias el precio? Puedes hacer esto en casa por casi nada. Necesitas agua caliente, un recipiente grande, una toalla grande y un cronómetro.

A continuación se explica cómo hacerlo de forma segura:

  1. Lávate la cara. Usa un limpiador suave para eliminar la grasa y la suciedad de la superficie.
  2. Hervir agua. Ponga a hervir una olla con agua, luego reduzca el fuego hasta que esté hirviendo a fuego lento.
  3. Enfríalo. Transfiere el agua a un tazón grande. Déjalo reposar de cinco a diez minutos. La temperatura ideal para una limpieza con vapor es de alrededor de 110 grados Fahrenheit (43 grados Celsius).
  4. Configura tu estación. Coloca el recipiente sobre una superficie horizontal, como un mostrador o una mesa, donde puedas inclinarte cómodamente.
  5. Mide el tiempo. Configura el cronómetro en 10 o 12 minutos. No pases más de 15 minutos.
  6. Atrapa el vapor. Coloca una toalla grande sobre tu cabeza, hombros y el recipiente para crear un espacio cerrado.
  7. Inclínate. Coloca tu cara cerca del vapor ascendente, pero no tan cerca como para que el calor te asfixie o te queme la piel.
  8. Enjuague. Finalice la sesión con un refrescante enjuague con agua para evitar que el sudor obstruya los poros.

Cómo personalizar tu vapor con aceites esenciales

Puedes hacer que la experiencia sea más relajante y fragante agregando aceites esenciales al agua. El aceite adecuado depende de tu tipo de piel.

  • Piel seca o normal: Prueba con lavanda o jazmín.
  • Piel grasa: Utiliza astringentes naturales como albahaca o limoncillo.

La aplicación de vapor facial en casa es sencilla, pero requiere paciencia y cuidado. El objetivo es la relajación y una preparación suave para otros tratamientos, no cambios químicos drásticos. Si tu piel reacciona mal, deja de hacerlo inmediatamente. A veces, el mejor consejo para el cuidado de la piel es escuchar tu propia cara.