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Por qué tu cerebro y el suyo entran en conflicto: la verdadera clave para la comunicación de pareja

Internet nos enseña que hablar es el secreto del amor. Si estás en una relación y sientes que estás hablando idiomas diferentes, este consejo suena vacío. No significa que tengas buenas habilidades de comunicación. Se trata de comprender por qué su cerebro procesa los conflictos de manera diferente que el suyo.

Diferencias de género en la memoria emocional

La Dra. Christiane Northrup señala una diferencia fundamental en el cableado. Los hombres compartimentan. Las mujeres recuerdan todo.

Cuando una mujer plantea un problema, tiende a sacar a relucir la historia, los antecedentes y los agravios relacionados. Para ella, es un panorama amplio. Para él, fue un ataque abrumador a su carácter. No podía ver el patrón. Vio el volumen.

Esto es un error por dos razones. Primero, lo silencia. En segundo lugar, es agotador.

“Guarda las largas sesiones de gemidos para tus amigas”.

No puedes esperar que tu pareja sea tu terapeuta o tu mejor amigo en cada crisis. Eso no es intimidad. Eso es dependencia.

Encuentra puntos en común

La Dra. Laurie Moore cree que la compatibilidad es más importante que el esfuerzo. Si tus estilos de comunicación son muy diferentes, dedicas más tiempo a decodificar que a conectar.

Ella compara esto con dos personas de diferentes países que intentan negociar sin un intérprete. Es agotador. Es ineficiente. Genera resentimiento.

“Necesita los conceptos básicos para que la comunicación funcione sin problemas desde el principio”, dice el Dr. Moore. Si te falta esa base, no estás construyendo una relación. Estás construyendo un diccionario.

Habla antes de que explote

Entonces, ¿qué haces? Empiece por hablar. Pero no todos. No todos a la vez.

Elija el problema. Dígalo claramente. Deja la historia en el cajón. A ver si puede encontrarse contigo allí. Si no puede hacer eso, es posible que el problema no sea la comunicación. Esto puede ser compatible.

No hay palabras mágicas. Lo único que debes hacer es intentar elegir a la persona con la que quieres pasar tu vida y aceptar que hay brechas que no se pueden salvar.

Con la ayuda de las personas adecuadas, se puede reducir la necesidad de traducción. El silencio puede resultar cómodo. O puede que sientas que requiere demasiado esfuerzo.

Ninguno de estos resultados son fracasos. Son solo datos.

Conexión tiroidea y silencio en la mediana edad

Como dice el refrán, hay que desahogarse. El Dr. Northrup no está de acuerdo. Ella señala que existe una conexión directa entre nuestras relaciones y cómo nos sentimos en nuestros cuerpos. Las personas que tienen relaciones de apoyo tienden a ser más felices. También es una carga menor para su salud.

Pero ¿qué pasa si hablas y tu pareja no escucha? Puede que estés poniendo en riesgo tu salud. El Dr. Northrup recomienda que se detenga y observe más de cerca. Las dificultades de comunicación aumentan rápidamente en la mediana edad. Es durante este tiempo cuando las mujeres comienzan a notar cambios en su cuerpo. En particular, la energía de la glándula tiroides puede disminuir. El funcionamiento de la glándula tiroides está directamente relacionado con la voz. Las mujeres han guardado silencio en la sociedad durante miles de años. Este silencio tiene un costo fisiológico.

Comunicarse sin culpa

Kathlyn y Gay Hendricks lo sabían. Dirigen el Instituto Hendricks y han escrito más de 17 libros. Sus obras, incluida The Conscious Heart, se centran en una habilidad adquirida con tanto esfuerzo: hablar sin juzgar.

“Tienes que aprender a ser muy consciente de la singularidad de tu pareja”, dice Kathlyn. Enseña a las parejas cómo mantener la intimidad mientras comunican “microverdades”. Su enfoque se basa en cinco estrategias específicas.

**Escuche generosamente. ** Refleja las palabras. Exactamente. Escuche el sentimiento debajo de las palabras. Descubra lo que la otra persona realmente quiere. Escuche con su tercer oído.

**Habla indiscutiblemente. ** Utilice hechos. Una declaración innegable. Prueba esto. “Me siento mal cuando vas a trabajar sin despedirte”. Cuentas tus sentimientos. Estás afirmando un hecho sobre la partida. Ninguno de los dos puede discutirse. Ninguna culpa entra en la habitación. Mantenga la conversación abierta.

Céntrate en la gratitud. Mantenga una proporción de 5:1. Cinco agradecimientos por cada queja. Concéntrate en lo positivo. Las cosas buenas son más importantes que las quejas.

**Convierta las quejas en solicitudes. ** No se limite a señalar el problema. Busque un acuerdo claro. “Si preparo la cena, ¿limpiarás?” Promesa de seguir el acuerdo. Hazlo concreto.

** Pasar de la culpa al asombro. **Pregúntate cómo podrías ser parte del problema. Kathlyn llama a esto “hmmm”. Te lleva del pensamiento crítico al pensamiento creativo. Te lleva de la necesidad de tener razón a la necesidad de una relación sana. ¿Cuál te gusta más en realidad? ¿Derecha o feliz?

Utilice herramientas de comunicación

Las herramientas no son sólo para reparaciones. Es para mantenimiento. Cuando el aire se espesa, necesitamos una forma de limpiarlo. La mayoría de las parejas se saltan estas herramientas porque creen que ya saben hablar. No lo hacen.

Empecemos por lo básico. Utilice declaraciones en primera persona. Sea dueño de su pieza del rompecabezas. Si esperas a que alguien más cambie primero, estarás esperando para siempre. El objetivo no es ganar una discusión. Se trata de comprender a la persona que tienes delante.

Prueba la pausa. Cuando las cosas se pongan calientes, detente. Toma un respiro. Cuente hasta diez. Suena cliché hasta que te das cuenta de que la adrenalina está secuestrando tu cerebro. La lógica no funciona en ese estado.

Si no puedes hablar, escríbelo. A veces las palabras se enredan. Ponerlos sobre papel les quita el tono. Deja solo el mensaje. Lean juntos. Silencia a tu crítico interior.

No es necesario que resuelvas todos los problemas hoy. Sólo preséntate. Prueba una habilidad. Escuche generosamente durante 5 minutos. Veamos qué pasa.

4 herramientas para mejorar la comunicación interpersonal

La mayoría de la gente permanece en silencio en las relaciones. Piensan que su pareja no cumplirá. Steve Stewart, autor de “52 reglas simples para mejores relaciones”, dice que este miedo a menudo está fuera de lugar. Para que una asociación tenga éxito, ambas partes deben conseguir lo que quieren.

Stewart ofrece cuatro herramientas concretas para cerrar la brecha entre el deseo y la realidad. Estas no son sugerencias vagas. Son acciones concretas.

Pregunta directamente lo que quieras

Aquí está la dura verdad. Lo que pides puede no ser suficiente. La mayoría de las personas no expresan sus necesidades porque creen que el rechazo es inevitable.

Stewart dice que es todo lo contrario.

“La mayoría de las personas se sorprenden de poder conseguir lo que quieran con sólo pedirlo”.

El silencio rara vez funciona. Si quieres más atención, dilo. Si necesitas ayuda con las tareas del hogar, pídela. La barrera no es la negativa de tu pareja. Esta es tu vacilación.

No solo cuentes, muestra

Las palabras son fáciles. Las acciones son más difíciles. Stewart recomienda un enfoque recíproco.

Dale a tu pareja lo que quieres que haga. Si quieres que te escuchen cuando te desahogas, escucha cuando hablan. Si quieres tener una cita espontánea, primero haz planes. No se trata de llevar la cuenta. Se trata de modelar el comportamiento que esperas.

Negociar como un adulto

Las relaciones son un intercambio de tiempo y energía. Requieren compensaciones.

Stewart dio un ejemplo clásico. “Cariño, si después lavas los platos, yo haré la cena”.

Esta es una negociación básica. Está vacío. Es justo. Elimina la ambigüedad. Si ambas partes aceptan los términos, no habrá resentimiento. No eres un mártir. no eres una víctima. Eres un socio que hace un trato.

Aprende a cambiar tus necesidades

A veces las cosas que pensamos que son necesidades son en realidad lujos.

Stewart recomienda una rápida revisión de la realidad. Pregúntese: “¿Es esto algo que debo tener?”

Si la respuesta es no, déjalo en paz. Aferrarse a expectativas rígidas acaba con la intimidad. La flexibilidad mantiene la paz.

Cuando salir

Stewart cree que la mayoría de las barreras de comunicación se pueden superar. Pero no todos.

Si siempre cedes, no estás en una relación. Estás en un trabajo de servicio. Si no puedes pedirle algo a tu pareja sin miedo ni vergüenza, la dinámica se rompe.

A veces el trabajo no vale la pena. Seguir adelante podría ser el único paso lógico.

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