La asociación entre Meghan Markle, el príncipe Harry y Netflix se enfrenta a un mayor escrutinio, con informes que sugieren tensiones entre bastidores a pesar de los proyectos en curso. Mientras la pareja continúa desarrollando contenido nuevo, incluida una serie con guión sobre polo, un experto de los medios sigue expresando lo que, según él, es una relación tensa con el gigante del streaming.

Dudas sobre el desempeño del acuerdo

Matt Donnelly de Variety, tanto en un informe reciente como en una aparición de seguimiento en The Royalist Podcast, ha redoblado la idea de que Netflix se está cansando de trabajar con los Sussex. Su argumento central se centra en la percepción de que Harry y Meghan requieren una supervisión excesiva y que su colaboración no ha aportado suficiente valor a la inversión.

Donnelly sugiere que la participación práctica de Netflix, descrita como “mucho FaceTime” y “mucha retroalimentación”, indica que el dúo es “tedioso”. Se pregunta por qué Netflix reduciría el apoyo si la asociación fuera consistentemente rentable, afirmando que “desafía el sentido común” desde una perspectiva empresarial.

Éxito cuestionable de As Ever

Aún más dudas alimentan el destino de la marca de estilo de vida de Meghan, As Ever. Si bien un portavoz afirma que la marca está prosperando y lista para operar de forma independiente, los informes sugieren que el inventario sobrante se está regalando a los empleados de Netflix. Esto plantea dudas sobre los 60 millones de dólares en supuestas cifras de ventas y si la inversión inicial está justificada.

Netflix resta importancia a las preocupaciones

Netflix ha rechazado públicamente estas afirmaciones calificándolas de “absolutamente inexactas”, pero las críticas persisten. El cambio de la compañía de un acuerdo exclusivo a un contrato de primera vista en 2020 se ha enmarcado como un movimiento estándar en medio de los desafíos económicos de Hollywood. Sin embargo, el momento y la naturaleza del ajuste sugieren una posible falta de confianza en futuras colaboraciones.

La prueba definitiva será si los Sussex pueden demostrar que estas preocupaciones están equivocadas mediante el éxito de sus próximos proyectos. Por ahora, la narrativa sigue dividida, y una voz se niega a dar marcha atrás en su evaluación de una asociación tensa.