Las investigaciones confirman una fuerte correlación entre la pubertad temprana y mayores riesgos de problemas de salud mental, abuso de sustancias y uso de medicamentos psiquiátricos entre los adolescentes, particularmente las niñas. Una serie reciente de estudios de la Universidad de Aarhus en Dinamarca ha reforzado hallazgos anteriores, indicando que los jóvenes que ingresan a la pubertad antes de la edad promedio (antes de los 8 años en las niñas y los 9 años en los niños) enfrentan probabilidades significativamente mayores de desarrollar malestar psicológico.
La tendencia creciente de la pubertad temprana
Los estudios, basados en datos de más de 15.800 adolescentes daneses, revelan que las niñas que experimentan una pubertad temprana pueden tener el doble de riesgo de recibir medicación psiquiátrica para problemas de salud mental en comparación con sus pares que se desarrollan más tarde. Si bien el efecto es menos pronunciado en los niños, la tendencia se mantiene. Específicamente, alrededor del 4% de las niñas en el estudio recibieron un diagnóstico de ansiedad, con un riesgo 26% mayor por cada año antes de que comenzara la pubertad.
Ésta no es una observación aislada; Una investigación anterior de la Universidad de Florida en 2013 llegó a conclusiones similares. El momento de la pubertad es importante porque influye en el desarrollo del cerebro, las experiencias sociales y la madurez emocional durante un período formativo crucial.
Más allá de la salud mental: conductas de riesgo
Los riesgos asociados con la pubertad temprana van más allá de la salud mental. Los investigadores también encontraron un fuerte vínculo con un aumento de las conductas de riesgo, incluido el uso más temprano y más frecuente de sustancias (alcohol, tabaco y drogas recreativas). Esto sugiere que los factores biológicos y psicológicos vinculados al desarrollo temprano también pueden influir en la toma de decisiones de los adolescentes.
¿Por qué la pubertad ocurre antes?
El cambio hacia una pubertad más temprana es una tendencia mundial creciente. Históricamente, la edad promedio de la primera menstruación fue entre 16 y 17 años en la década de 1840; hoy, está más cerca de los 12. El inicio promedio del desarrollo mamario ha disminuido de los 11 años en la década de 1960 a los 9-10 años en la década de 1990 en los EE. UU. Este es un avance preocupante porque significa que más jóvenes están atravesando los desafíos emocionales y sociales de la pubertad mientras sus cerebros y cuerpos aún son muy inmaduros.
Los posibles impulsores de esta tendencia incluyen el aumento de las tasas de obesidad, la exposición a sustancias químicas que alteran las hormonas en el medio ambiente y el aumento del estrés infantil. La Sociedad Endocrina está preparando directrices clínicas (previstas para 2026) para reevaluar la definición de pubertad “precoz”, reconociendo que el umbral actual de 8 años puede ser demasiado alto para algunas poblaciones.
Qué significa esto para los padres y los proveedores de atención médica
La nueva investigación subraya la necesidad de una mayor vigilancia por parte de los padres y los proveedores de atención médica. La pubertad temprana puede ser una señal de alerta de vulnerabilidades subyacentes en la salud mental y de mayores conductas de riesgo. Sin embargo, los investigadores enfatizan que la correlación no es igual a la causalidad. Es crucial realizar más investigaciones para comprender los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que impulsan estos vínculos.
Los estudios resaltan la importancia del apoyo proactivo a la salud mental de los niños que experimentan una pubertad temprana, pero también sirven como recordatorio de que se necesita más investigación para comprender completamente las consecuencias a largo plazo.
