Quedarse sin aliento después de subir unos cuantos tramos de escaleras es una experiencia muy extendida y, para muchos, es completamente normal. Sin embargo, un médico debe controlar los cambios en su resistencia o la dificultad para respirar persistente. Esto es lo que debe saber.

La respuesta natural del cuerpo

Subir escaleras es más agotador que caminar en terreno llano, exigiendo un mayor esfuerzo de los músculos y del sistema cardiovascular. El aumento de la demanda de oxígeno es una consecuencia natural, como explica la Dra. Katherine Pohlgeers, médica de medicina familiar y deportiva. Si se recupera rápidamente (en aproximadamente un minuto), es probable que simplemente su cuerpo se esté adaptando a un mayor esfuerzo. Esto es especialmente cierto si llevas algo pesado o tienes prisa, como señala Karl Erickson, un especialista en rendimiento: “Básicamente, estás levantando el cuerpo… con más esfuerzo que simplemente caminar”.

Estilos de vida sedentarios y niveles de condición física

El problema no es sólo el esfuerzo; a menudo se trata de una condición física básica. Muchas personas, especialmente en países como Estados Unidos, llevan vidas relativamente inactivas, lo que hace que incluso el esfuerzo moderado, como subir escaleras, resulte difícil. Los atletas de élite, por supuesto, experimentan esto mucho menos.

Cuando la dificultad para respirar es una señal de advertencia

Si bien la dificultad para respirar ocasional es típica, la aparición o el empeoramiento de la dificultad para respirar es un motivo para buscar atención médica. Descartarlo por completo como “estar fuera de forma” puede ser peligroso. Condiciones subyacentes como insuficiencia cardíaca, obesidad, enfermedad pulmonar crónica, anemia o problemas relacionados con el tabaquismo (como la EPOC) pueden exacerbar la dificultad para respirar.

Los tiempos de recuperación prolongados también son preocupantes: si su respiración permanece elevada más allá de tres minutos, consulte a un médico. Los síntomas adicionales (dolor de pecho, dolores de cabeza o cambios en la visión) merecen atención inmediata.

Construyendo resistencia

Si desea mejorar su resistencia al subir escaleras, la solución es sencilla: practicar. Como explica Erickson, “tu cuerpo se adapta a las demandas impuestas”. Los aumentos graduales de la actividad, como subir escaleras diariamente, pueden fortalecer los músculos de las piernas y mejorar la aptitud cardiovascular.

Antes de aumentar la intensidad del ejercicio, descarta problemas médicos. Pohlgeers sugiere una prueba sencilla: ¿puedes subir la compra tres o cuatro tramos de escaleras sin síntomas debilitantes? Este es un buen indicador de la capacidad funcional básica.

En última instancia, la clave es la coherencia. Ya sea subiendo escaleras, sentadillas, estocadas o simplemente rutinas diarias más activas, desarrollar fuerza y ​​resistencia hará que subir escaleras parezca más fácil.

El hecho de que tanta gente tenga dificultades para realizar una actividad física tan básica pone de relieve tendencias de salud más amplias. La falta de ejercicio regular y los estilos de vida cada vez más sedentarios contribuyen a esta lucha, pero las condiciones médicas subyacentes también pueden desempeñar un papel importante. Prestar atención a los cambios en la respuesta del cuerpo al esfuerzo puede ser una señal de alerta temprana de problemas de salud graves.