Los científicos han descubierto que los tumores cerebrales pueden comenzar a formarse años antes de que se vuelvan visibles en las exploraciones, y se originan a partir de células cerebrales aparentemente normales. La investigación, publicada en Science, revela que las primeras mutaciones genéticas que provocan cánceres cerebrales agresivos pueden propagarse silenciosamente dentro del tejido sano mucho antes de que surja una masa tumoral detectable. Este hallazgo cambia fundamentalmente la forma en que los científicos entienden la enfermedad y abre nuevas vías para un diagnóstico más temprano y tratamientos más efectivos.
Las raíces celulares del glioma
Un equipo de investigación conjunto de KAIST y el Hospital Severance de la Universidad de Yonsei rastreó el glioma mutante IDH (un cáncer cerebral mortal) hasta células progenitoras gliales (GPC). Estas células, normalmente responsables del desarrollo del cerebro, pueden albergar la mutación crítica IDH y comenzar a proliferar silenciosamente dentro de la corteza cerebral.
Los investigadores examinaron tumores extirpados quirúrgicamente junto con tejido cerebral sano adyacente, utilizando transcriptómica espacial para mapear la actividad genética. Los resultados confirmaron que las GPC mutadas estaban presentes en regiones que parecían completamente normales. Este es un hallazgo clave: los tumores cerebrales no simplemente aparecen ; evolucionan con el tiempo desde el interior de las estructuras cerebrales existentes.
Un proceso gradual confirmado en animales
Para validar sus hallazgos, el equipo replicó el proceso en ratones. La introducción de la misma mutación genética en las GPC desencadenó el desarrollo de tumores, reflejando la progresión observada en pacientes humanos. Esto confirma que los primeros cambios celulares no son simplemente una correlación sino una causa directa del cáncer.
Diferentes orígenes para diferentes cánceres de cerebro
Esta investigación se basa en trabajos anteriores que identifican los orígenes de otro cáncer cerebral agresivo, el glioblastoma IDH de tipo salvaje, que surge de células madre neurales en una región cerebral diferente. El nuevo estudio aclara que los cánceres de cerebro no son monolíticos; siguen caminos biológicos distintos según su subtipo genético.
Esto es fundamental porque significa que las estrategias de tratamiento deben adaptarse al origen celular específico de cada tumor.
Implicaciones para el diagnóstico y el tratamiento
El profesor Seok-Gu Kang explica que los enfoques de diagnóstico actuales pueden llegar demasiado tarde. La atención debe centrarse en identificar y atacar estas células con mutaciones tempranas antes de que formen una masa visible. Sovagen Co., Ltd., una startup de KAIST, ya está desarrollando un fármaco basado en ARN para retardar o detener la progresión de los tumores con mutaciones IDH.
Severance Hospital también está buscando nuevas tecnologías para detectar y controlar estas células mutantes tempranas a través de proyectos de investigación colaborativos. Esta investigación subraya la importancia de comprender todo el proceso del cáncer, no sólo sus últimas etapas.
La pregunta de un neurocirujano impulsa el descubrimiento
El Dr. Jung Won Park, autor principal del estudio, enfatizó la colaboración entre la ciencia básica y la experiencia clínica. La investigación surgió de una simple pregunta que hizo repetidamente mientras trataba a los pacientes: “¿Dónde se origina este tumor?” Esta pregunta condujo a un gran avance que podría remodelar el tratamiento del cáncer de cerebro en los años venideros.
El descubrimiento de que los tumores cerebrales se desarrollan a partir de mutaciones tempranas ocultas refuerza la necesidad de intervenciones proactivas y específicas. Al comprender los orígenes celulares de estos cánceres, los investigadores están preparados para desarrollar diagnósticos y terapias más eficaces y, en última instancia, mejorar los resultados de los pacientes.



























