Las batatas japonesas, o satsumaimo, ofrecen un sabor y una textura únicos que las distinguen de las variedades de naranja comunes. Esta receta ofrece un sabor que recuerda a las castañas asadas, con una pulpa cremosa y esponjosa y una piel ligeramente crujiente, perfecta como guarnición nutritiva o como comida ligera satisfactoria.

Por qué se destacan las batatas japonesas

Estas patatas no sólo son deliciosas; están llenos de vitamina A, potasio y fibra. Están disponibles en los mercados asiáticos, en los mercados de agricultores y, cada vez más, en las principales tiendas de comestibles como Whole Foods y Trader Joe’s. Su sutil dulzura y textura única los convierten en una verdura destacada para cocinar en otoño e invierno.

La inspiración de Yaki Imo

Este método de horneado se inspira en el yaki imo, el querido bocadillo callejero en Japón. La clave es lograr el equilibrio adecuado: una piel hinchada y ligeramente crujiente que rodea un interior cremoso y dulce. Esto se consigue horneando las patatas sin tapar a temperatura alta.

Cómo hornear: una guía paso a paso

El proceso es sencillo:

  1. Preparación: Lave bien las batatas y pínchelas varias veces con un tenedor. Esto evita que reviente durante el horneado.
  2. Hornear: Coloque las papas directamente en una bandeja para hornear (forrada con papel de aluminio para facilitar la limpieza, si lo desea).
  3. Temperatura y tiempo: Hornee a 425 °F (218 °C) durante 45 a 60 minutos, o hasta que la piel se hinche y la pulpa esté tierna al pincharla con un tenedor.

Consejo clave: Evite envolver las patatas en papel de aluminio, ya que esto las cocinará al vapor y la piel quedará suave. El fuego alto es crucial para lograr la textura deseada. Para obtener una piel más suave y un dulzor más concentrado, reduzca la temperatura a 375 °F (190 °C) y hornee por un período más largo.

Más allá de hornear: mejorar el sabor

Si bien son deliciosos por sí solos, un poco de mantequilla de miso eleva el sabor a otro nivel. Experimente con otros aderezos como semillas de sésamo, una pizca de sal marina o un chorrito de jarabe de arce para darle un toque personalizado.

Las batatas japonesas son más que un simple tubérculo: son una adición versátil y deliciosa a cualquier comida de temporada. Su dulzura natural y valor nutricional los convierten en un capricho libre de culpa.