A la mayoría de las personas se les dice que beban más agua al día. Pero muchos luchan por alcanzar los objetivos de hidratación, lo que lleva a alternativas creativas como el agua mineral. Seltzer, o agua carbonatada, ha ganado popularidad, y las marcas lanzan una amplia gama de sabores (incluso Guy Fieri tiene su propia línea). La pregunta clave es: ¿es tan hidratante como el agua corriente? ¿Y cómo afecta el consumo diario de agua mineral a la salud dental?
La dietista registrada Amy Davis confirma que el agua mineral pura hidrata tan eficazmente como el agua sin gas porque es esencialmente agua con dióxido de carbono añadido. Esto lo convierte en una opción viable para quienes prefieren la sensación burbujeante. Las necesidades de hidratación varían según la edad, el peso y el nivel de actividad. Una regla general común es beber la mitad de su peso corporal en onzas de agua al día, incluidos los líquidos de los alimentos y otras bebidas.
Sin embargo, la carbonatación excesiva puede empeorar la hinchazón, el reflujo o los gases en personas sensibles. Es fundamental diferenciar entre agua mineral y otras bebidas gaseosas como agua con gas, agua con gas o tónica, que a menudo contienen sodio, minerales o edulcorantes.
Los impactos en la salud dental son mínimos con agua mineral simple. Según la Dra. Brittany Seymour de la Asociación Dental Estadounidense, las investigaciones muestran que el agua con gas afecta el esmalte dental de manera similar al agua normal. Aún así, recomienda agua fluorada como la principal bebida diaria para combatir las caries y la sequedad.
Las bebidas con sabor a cítricos representan un mayor riesgo debido a su acidez, lo que podría dañar el esmalte. Si se consumen, es mejor beberlos de una sola vez, preferiblemente durante las comidas, cuando la producción de saliva es alta. También se recomienda evitar aditivos o edulcorantes en el agua mineral.
En última instancia, el agua mineral puede ser una forma saludable de alcanzar los objetivos de hidratación cuando se consume con moderación. Combinar agua corriente con agua mineral es un enfoque práctico, siempre que evite el exceso de cítricos o azúcares añadidos.



























