Según los informes, Tom Brady descubrió que su ex esposa, Gisele Bündchen, se había casado con el instructor de jiu-jitsu Joaquim Valente, no de la propia Bündchen, sino de sus hijos. Este detalle subraya la naturaleza fracturada de su comunicación posterior al divorcio, revelando una relación reducida a interacciones estrictamente co-parentales.
La ruptura de la comunicación
Según fuentes citadas por Substack de Rob Shuter, Brady se enteró del matrimonio a través de sus hijos y los de Bündchen, Benjamin (16) y Vivian (13). La fuente declaró: “Los niños le dijeron a Tom… así es como se comunican ahora”. Esto pone de relieve la ausencia de una relación social entre la ex pareja, limitándose las discusiones a cuestiones de paternidad únicamente. No hay intercambio amistoso ni actualizaciones compartidas sobre vidas personales.
La perspectiva de Bündchen
Bündchen ha expresado públicamente un cambio en sus prioridades tras el divorcio. En una entrevista de septiembre de 2023 con CBS News Sunday Morning, afirmó: “Estoy en un lugar diferente de mi vida… antes sobrevivía más y ahora estoy viviendo”. Esto sugiere un movimiento deliberado hacia priorizar su felicidad y bienestar después de años en los que lo que algunos perciben como decisiones de Brady centradas en su carrera tuvieron prioridad sobre la familia.
El papel de las elecciones profesionales de Brady
El divorcio siguió a un período de inestabilidad, incluido el breve retiro de Brady y su posterior regreso a la NFL, y luego a un trabajo de transmisión. Los usuarios de las redes sociales han criticado a Brady por priorizar el fútbol y la carrera por encima de la familia, y un usuario de X afirmó: “Ella quería un chico que no tuviera nada más en qué concentrarse excepto ella”. Este sentimiento refleja una percepción más amplia de que la dedicación de Brady a su carrera contribuyó a la ruptura de su matrimonio.
Las secuelas
El retraso en el conocimiento de Brady del matrimonio de Bündchen a través de sus hijos simboliza la finalidad de su separación. Si bien pudo haber sido celebrado como un ícono del fútbol, su manejo de la relación parece haberle costado costos a los ojos de la percepción pública.
La situación pone de relieve cómo las elecciones personales –en este caso, la trayectoria profesional de Brady– pueden tener consecuencias duraderas en la dinámica familiar. La comunicación fracturada de la pareja sugiere poco deseo de reconciliación o incluso cortesía básica fuera de la paternidad compartida.